Estas son los libros de comida recomendados de Margarita Bernal – Gastronomía – Cultura



Tuve la fortuna de crecer entre libros y comida. He escrito de Julia, mi mamá, de quien heredé el goce por la cocina. Hoy mi inspiración viene de Douglas, mi papá, quien es un prolífico lector, con quien tengo la costumbre de compartir libros. Ellos tuvieron una bella historia de amor y complicidad, como la que existe entre mis dos pasiones: la cocina y la literatura. Colecciono libros gastronómicos con el mismo entusiasmo que cuchillos y condimentos. Durante la cuarentena aproveché para reencontrarme con mi preciada biblioteca y hojear las páginas de algunos textos que tenía olvidados.

Una de mis tantas obsesiones es la relación entre el arte y la gastronomía. Por esta razón comparto una lista de libros maravillosos e infaltables para todos los curiosos y amantes de este feliz matrimonio.

Dime cómo andas, te drogas, vistes y comes… Y te diré quién eres, del novelista francés Honoré de Balzac, es un libro de ensayos cortos en el que hay dos capítulos imprescindibles: Tratado de los excitantes modernos, donde hace referencia a su amor por el café y el aguardiente. Y Fisiología gastronómica, en el que comparte algunas divertidas y sensatas reflexiones sobre el glotón y el gourmet.

Comiendo en Hungría es un exquisito libro escrito a cuatro manos, o mejor aún, a dos paladares, por Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias, en tiempos de plena Guerra Fría. En este describen vivencias de amigos y glotones salpimentadas con anécdotas de las tabernas y comedores que frecuentaron en Budapest, entre manteles, fogones, humor, letras y páprikas. Saborear sus páginas es un goloso placer.

Alejandro Dumas, autor de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, también fue un gran cocinero y escribió Diccionario de cocina, un divertido libro que reúne sus viajes, recetas, anécdotas, su prodigiosa memoria y su pasión por la cocina.

Él afirmaba que “no hay nadie como los hombres de letras: habituados a toda clase de exquisiteces, saben apreciar mejor que nadie las de la mesa”. En El arte de la cocina.

Ilustraciones y recetas, de Toulouse-Lautrec, se muestra cómo este importante pintor francés amaba cocinar y entretener a sus amigos. Para sus reuniones dibujaba los menús y preparaba recetas de su autoría. De él se decía que “amaba hablar de comida y era un experto conocedor del tema, además de gran cocinero, lo que más valoraba era la cocina sencilla, y despreciaba la química dudosa y pretenciosa de restaurantes y hoteles”.

De postre: tres títulos necesarios: Las confituras, de Nostradamus; Las fiestas de Frida y Diego, de Guadalupe Rivera, y Las cenas de gala, de Salvador Dalí.

Buen provecho.

-MARGARITA BERNAL
Para EL TIEMPO

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